Eficacia y proactividad: Así funciona la METODOLOGÍA AGILE

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En algún momento entre el descubrimiento de sistemas de trabajo obsoletos y otros mucho más innovadores nació la metodología Agile, un modelo que tritura la fases de un producto para mejorar la gestión de un equipo. ¿Quieres saber en qué consiste?

¿Qué es la metodología Agile?

Corrían los años 90 y la eclosión de las nuevas tecnologías no podían adaptarse a los modelos tradicionales de gestión. Hartos de la incompatibilidad, un grupo de profesionales se reunió para dar cabida a un nuevo sistema de trabajo que alcanzaría su punto álgido en el año 2000 tras la reunión de las grandes eminencias del mercado de software del estado de Utah, en Estados Unidos. Fue así como nació el Manifiesto Agile y su consecuente metodología.

Para quienes aún no hayan descubierto qué es la METODOLOGÍA AGILE esta consiste en un grupo de herramientas que focaliza, como su nombre indica, tanto en la agilidad como la proactividad y rendimiento de los diferentes equipos a la hora de componer el ciclo de un proyecto.

La Metodología Agile focaliza tanto en la agilidad como en la proactividad y rendimiento de los diferentes equipos a la hora de componer el ciclo de un proyecto. Click Para Twittear

Una aliada que, a su vez, engloba diferentes herramientas como Agile Modeling, Crystal Clear o, especialmente, Scrum. Esta última en concreto consiste en un conjunto de buenas prácticas enfocadas al trabajo colaborativo, basándose en la entrega parcial de un producto concreto formado por matices de lo más concretos.

Características de la METODOLOGÍA AGILE

El impacto de la filosofía AGILE en los equipos y organizaciones se mide a partir de las siguientes características:

  • Mejor calidad: Obtener el mejor resultado minimizando los errores de entrega y mejorando la experiencia del cliente desde el primer momento.
  • Compromiso: Provocar la satisfacción del empleado y crear un compromiso del mismo con el resto del equipo mejorando también el propio Employee Experience Journey.
  • Rapidez: Minimizar los tiempos de reacción y toma de decisiones, lo cual ayudará a reducir márgenes en el ciclo de producción y, por ende, del buen feedback del cliente.
  • Productividad: Al mejorar todos los aspectos anteriores, la eficacia y proactividad se convierten en motores clave de todo el proceso en función de las prioridades del cliente y de la propia empresa.

Fases de la metodología Agile

Una vez hemos asumido los objetivos clave de la METODOLOGÍA AGILE en un próximo proyecto, solo faltará establecer las fases que lleven a cabo las diferentes herramientas:

  • Planificación inicial: Se concibe un sprint, o miniproyecto englobado en el proyecto en sí, comprobando los diferentes modos de arranque, desde el presupuesto hasta la asignación de roles del equipo.
  • Desarrollo: La ausencia de cambios de último momento y el cumplimiento de plazos son clave para mejorar esta etapa apoyándose en un buen sprint inicial.
  • Revisión: Analizar y evaluar los resultados a fin de cambiar aquellos aspectos a mejorar gracias al uso de análisis externos, colaboración de equipos y supervisores, o el estudio de las líneas de tiempo.
  • Retroalimentación: El feedback del cliente (y de los propios profesionales del proyecto), permitirán que la próxima fase sea mucho más rápida y eficaz.

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¿Nos leemos en el próximo post?

¡Hasta pronto!