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El empleado detrás de la pantalla: Liderazgo en tiempos de una Nueva Normalidad

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No cabe duda, la Covid-19 ha revolucionado nuestro mundo y con ello la rutina diaria de los empleados ya no es la misma. Observamos que los empleados han ido aceptando esta nueva situación porque se vieron obligados a hacerlo, y porque pensaron que trabajar en estas condiciones excepcionales era limitado en el tiempo. Se les ha ido sobrecargando con informes, reuniones, supervisión, trabajo a distancia, videoconferencias, enseñanza online y demás tareas. Lo que se cayó fue la infraestructura en la que pudieran apoyarse para salir adelante en su día a día.

Liderar personas y conseguir motivarles en esta situación excepcional es manejable sabiendo que habrá un final. Ahora, si pensamos que el final podría tardar en llegar bastante más de lo esperado o que posiblemente nunca llegará, abrimos un capítulo completamente nuevo para los líderes. Se requerirá que el liderazgo sostenible sea mucho más humano y no solo impulsado por KPIs, informes, presión y control. Es difícil interactuar con los empleados si no se los ve personalmente, pero aun así la calidad de la interacción y la calidad de la información que los líderes prestan en cada interacción es más relevante que nunca. Por lo tanto, ahora estamos realmente obligados a tomarlo en serio cuando decimos que queremos interactuar con los empleados para crear una experiencia relevante para ellos mismos y los clientes. Incluso si no nos vemos, incluso si no interactuamos físicamente, el compromiso y la interacción siguen ahí. La gente sigue notando si hablas desde la pasión por lo que haces o si cumples un rol sin ser auténtico, si realmente te importa la persona que tienes enfrente o te tomas una copa virtual porque alguien te dijo que eso es lo que hacen la mayoría de los equipos últimamente.

Los líderes se encuentran en una situación que está fuera de su área de influencia y control, pero, aun así, como empresa, podemos relacionarnos con los empleados simplemente diciendo cuál es la situación real y cómo nos necesitamos mutuamente para gestionarla, incluso si no sabemos cuál será el resultado. Debemos afrontar la inseguridad, la incertidumbre y el miedo -cuando el miedo es la emoción más presente ahora mismo en las empresas- y tener una posición clara sobre cómo reducir estos sentimientos negativos. Una gestión diferencial en tiempos de incertidumbre necesita autenticidad y un interés real por las personas que trabajan para nosotros. Existe una gran oportunidad para que los líderes sean relevantes para sus empleados y al mismo tiempo e interactúen con los clientes a través de ellos. ¿La vas a aprovechar?

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